lunes, 13 de julio de 2026

 El parte oficial
Soledad Morillo Belloso


El parte oficial se ha vuelto una ceremonia hueca, una liturgia sin sintaxis. Cada día, a la misma hora, el país —y también quienes observan desde afuera— escucha esa voz que pretende imponer orden sobre la catástrofe. Cifras recitadas con solemnidad, como si fueran verdades grabadas en piedra. Pero hay un renglón que nunca aparece. Un renglón que debería ser el primero, el más urgente, el más insoportable: el de los desaparecidos.


La omisión no es un descuido. Es una decisión. Y es una decisión que pesa más que una tumba.


Porque “desaparecido” no es una categoría sinónimo de muerto. Es algo más feroz: persona de paradero desconocido. Ser humano suspendido en un limbo donde la esperanza y el horror conviven. Alguien que podría estar atrapado bajo una losa, refugiado en un rincón improvisado, o vagando sin rumbo buscando un nombre conocido. Alguien que todavía puede estar vivo y puede ser encontrado.


Pero en el parte oficial, ese renglón no existe. No se dice. No se admite.

No se honra.


La omisión es política. Y es moral o, para más precisión, inmoral. Un país que no nombra a sus desaparecidos es un país que renuncia a buscarlos. Un gobierno que evita esa palabra es un gobierno que prefiere cifras cerradas, relatos controlados, titulares limpios, antes que enfrentar la verdad desnuda: hay miles de personas que no están donde deberían estar, y nadie sabe dónde están.


El parte oficial es, así, un documento amputado. Un informe que pretende narrar la tragedia sin tocar su nervio vivo. Habla de muertos y heridos, pero calla a los que aún podrían volver. Los que todavía tienen nombre, rostro, historia, familia, vida pendiente.


Ese renglón ausente es una herida abierta. Es el silencio más cruel.

Es la prueba de que el Estado no está contando la verdad completa.


Ese renglón que falta corresponde a gente de carne y hueso. Venezolanos y extranjeros convertidos en sombras, en fantasmas administrativos, en zombis estadísticos. Personas que existen, pero que el parte oficial decide no ver. A conveniencia de parte interesada. 


Soledadmorillobelloso@gmail.com




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